Retrato de Junio Bruto. Comentario y Análisis

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Retrato Junio Bruto (h. 300-225 a. C.) Museos Capitolinos - Roma

El retrato de Lucio Junio Bruto, representa para muchos uno de los últimos retratos etruscos, mientras que para otros representa una de los primeros retratos romanos. De lo que no cabe duda, es que inicia un nuevo tipo de concepto escultórico, que toma aspectos griegos y etruscos para crear un nuevo lenguaje de representación para la República Romana. 




IDENTIFICACIÓN: Nos encontramos ante una escultura que supuestamente representa a Junio Bruto, uno de los fundadores de la República Romana, está datada entre el 300-250 a. C. Algunos autores lo atribuyen al arte Etrusco, mientras que otros lo consideran plenamente romano. Hoy se encuentra en los Museos Capitolinos de Roma.

DESCRIPCIÓN: Nos encontramos ante una escultura figurativa, de carácter realista de bulto redondo. Sólo se ha conservado la cabeza, el busto es un añadido de época barroca. Algunos autores sugieren que podría estar representado como un togado o bien pudiera tratarse de un retrato ecuestre. Fue modelado en barro para posteriormente fundirse en bronce mediante la técnica de la cera perdida. Se trataría del fundador de la República Junio Bruto, sin embargo estuvo modelada unos 300 años después, no obstante, unas monedas acuñadas tras la muerte de Augusto y que representan el retrato de Junio Bruto, parecen confirmar la identidad del personaje.

ANÁLISIS FORMAL: Independientemente de si se trata de una escultura etrusca o romana, podemos realizar un análisis, destacando aquellos factores comunes a las dos culturas y que indudablemente se influyeron mutuamente. Para comenzar podemos decir que el supuesto retrato, muestra un gran estudio anatómico y de la fisionomía del rostro, observamos cierta individualización en la factura de los pómulos, el arco supraorbital y el mentón, que desde luego, aunque no se trate del mismo Junio Bruto, ya que se realizó unos 300 años después, sí que podemos decir que se trata de un retrato de una persona real. En cuanto a su factura, es exquisita mostrando múltiples texturas muy distintas en el cabello de la barba, así como en la individualización de los mechones del pelo, que huyen de convencionalismos o concepciones geométricas simples. En cuanto al rostro se muestra sereno, pero con cierta gravedad o seriedad, que se advierte sobre todo en una profunda mirada, es lo que conocemos como la (gravitas) romana que infunde cierto respeto hacia la figura en el espectador. Las incrustaciones en los ojos ayudan a acentuar la profundidad de la mirada que parece perderse en el infinito. Se distancia de la idealización de la escultura griega clásica, en la representación de la gravitas, no obstante se advierte la influencia de la misma en el refinamiento técnico de la misma que sin duda estuvo influido por la escultura helena.




FUNCIÓN Y SIGNIFICADO: Es posible que se trate de una escultura con función conmemorativa y que representando al fundador de la República Romana, Junio Bruto, que destronó al último rey etrusco Tarquinio el Soberbio, trate de tener un significado de exaltación de la República Romana y su clase social patricia. 

COMENTARIO: La escultura romana estuvo influida desde el comienzo por dos de las culturas más importantes de su entorno. La escultura griega, influyente en todo el Mediterráneo y en la península Itálica a través de la Magna Grecia. Por otro lado, lado la escultura etrusca, que influyó en el centro de Italia. Si la escultura romana evolucionó a través de los modelos griegos, tanto en su factura, equilibrio, naturalismo y calidad técnica, adquirió su carácter, grave, sereno, serio y realista de la escultura etrusca. El retrato de Junio Bruto es una de las muestras de este eclecticismo artístico que daría lugar a un lenguaje escultórico con identidad propia y tendrá su mayor expresión en obras como el Augusto Prima Porta, o los relieves del Ara Pacis.

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