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Frescos Palacio de Marí. Comentario

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Investidura del Rey de Marí (h. 1780 a. C.) Museo del Louvre
 IDENTIFICACIÓN: Nos encontramos ante unas imágenes de los Frescos del Palacio de Marí, datados hacia el 1780 a. C. hoy expuestos en el Museo del Louvre. Su autor es desconocido y pertenecen al estilo de pintura mesopotámica. La ciudad de Marí, tuvo su mayor esplendor bajo una dinastía amorrea, destacando el reinado de Zimri Lim, época en la que se construye el Palacio Real de Marí y a la que pertenecen estos frescos. Rivalizó en importancia con Babilonia, sería finalmente destruida por el rey babilonio Hammurabi entre el 1760-1755 a. C.




DESCRIPCIÓN: Nos encontramos ante una pintura realizada con la técnica del fresco sobre un muro. Se trata de una pintura figurativa de carácter naturalista, a pesar del poco dominio técnico podemos decir que su concepción es más idealista que realista. Representa en su escena principal la coronación del rey Zimri Lim por la Diosa Isthar, además de otros seres tanto reales como mitológicos, se trata claramente de una alegoría del poder real.


ANÁLISIS: Podemos distinguir en la composición tres partes, una central donde observamos la escena de la coronación y dos a los lados. La composición es totalmente simétrica siendo las escenas de los lados prácticamente iguales. En la escena central observamos dos registros, en el superior aparece la diosa Isthar, ataviada con falda larga, con su pie sobre un león, entregando al rey Zimri Lim la vara y el aro, símbolos del poder y la justicia. Tanto ella como las deidades de su séquito van coronadas con tiaras de cuernos, que aparecen representados de perfil y no de frente, al igual que en el código de Hammurabi. En el registro inferior encontramos unas diosas de la fecundidad, ataviadas con vestidos de ondas sobre las que brotan manantiales de agua. En los lados laterales, aparecen distintos animales fantásticos como esfinges y grifos, unas damas con los brazos alzados en posición orante y unas palmeras con unos recolectores de dátiles.

En toda la pintura observamos un predominio de la línea sobre el color. Todas las figuras aparecen claramente delimitadas por contornos. Los colores tienen una paleta reducida, con predominio de colores intensos y brillantes como rojos, negros y ocres, que se disponen de forma plana sin matices de volumen. Se da un tímido intento de representación del espacio natural y arquitectónico, pero sin llegar a crear la ilusión de tridimensionalidad.

Utiliza muchos de los convencionalismos de la pintura egipcia, por ejemplo el uso de la ley de la Frontalidad, que podemos ver en la representación del ojo de frente, así como el torso, mientras el resto del cuerpo se representa de perfil. También hay un acusado uso de la geometría, como observamos en los pliegues del vestido de Isthar, o las divinidades de la fecundidad e incluso en las alas de las bestias aladas. También es patente el hieratismo o falta de expresión de las figuras.



En otra parte del palacio podemos ver otra escena, donde se conduce a un buey seguramente a un sacrificio ritual.

FUNCIÓN Y SIGNIFICADO: A parte de su función meramente decorativa en las salas del Palacio Real de Marí, debemos ver un significado alegórico mucho más profundo. La coronación tendrá que ver con la alianza entre los hombres e Isthar por medio del rey Zimri Lim, que en adelante actuará como protector frente a los terribles males representados por esfinges y grifos, así como proveedor de las cosechas como observamos en la recolección de dátiles. Por tanto tiene un significado propagandístico de la figura del Rey y del poder absoluto.




COMENTARIO: No son muchas las muestras de pintura mesopotámica que conservamos, este Fresco del Palacio de Marí es, sin duda, una muestra excepcional, que nos permite conocer los criterios estéticos de este arte. Muchos de ellos heredados sin duda del vecino Egipto, como la ley de la Frontalidad, el hieratismo, el geometrismo y el uso de convencionalismos para la representación. Incluso el tema de la coronación es un tema recurrente en la pintura egipcia. No obstante vemos, una menor rigidez y una mayor utilización de la línea curva, que nos pueden llevar a ver una pintura más elegante, y que podría haber influido en la pintura cretense o minoica, coetánea a esta.