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Arquitectura Griega

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arquitectura griega


La arquitectura griega, tiene mucho que ver con la cultura y pensamiento de la Antigua Grecia. Algunos aspectos destacables de la misma son su antropocentrismo y cierta capacidad de abstracción matemática que se manifiesta en sus formas y proporciones.



La arquitectura griega se aleja de las expresiones del poder absoluto o el culto a la vida eterna que se manifestaron en el Antiguo Egipto, para buscar una arquitectura a la medida del hombre, integrada en el entorno natural y partícipe de conceptos matemáticos como la simetría y la proporción entre las diversas partes que den lugar a lo que los griegos llamaron armonía. No se trataba de deslumbrar al mundo sino, más bien, de mantener un diálogo abierto con la racionalidad humana.

Así un templo griego se compone de números, ritmos y medidas, que a partir de una medida inicial o módulo configuran todas las partes el edificio. El módulo suele ser el diámetro de la columna en su parte más ancha o éntasis, y a partir de aquí se configuran los distintos elementos del edificio que en su conjunto no son más que una serie de relaciones numéricas. El templo griego es sin duda, el edificio por excelencia de la arquitectura griega.

Otro de los aspectos más destacados de la arquitectura griega fue el empleo de los diversos órdenes, en un principio, los griegos conformaron dos órdenes, el dórico y el jónico, que si en un principio trataban de utilizar distintas relaciones numéricas, con el tiempo dieron lugar a la configuración de un carácter propio, másculino y robusto el dórico, mientras el jónico se expresaba como algo más ligero, elegante y femenino.

El orden dórico: se caracteriza por el empleo de una columna sin basa, y un fuste tallado con acanaladuras que terminan en arista viva. El capitel se compone de equino, ábaco y sobre éste apoya el arquitrabe y un friso decorado con triglifos y metopas. Sobre esta última parte una cornisa y un frontón triangular, normalmente decorado con esculturas sobre el que se asentarían las vigas para conformar un tejado a dos aguas.

El orden jónico: se caracteriza por el empleo de una columna con basa, y un fuste tallado con acanaladuras en terminan en arista roma. El capital se configura con unas volutas, el arquitrabe se compone de tres bandas y el friso suele tener una decoración escultórica corrida. Sobre la cornisa, al igual que en el dórico encontramos un frontón triangular que alberga decoración escultórica.

En la etapa helenística se desarrolló el orden corintio que básicamente consiste en un jónico con un capitel decorado con hojas de acanto y volutas.

De aquí deducimos que la columna fue el elemento fundamental de la arquitectura griega, y en torno a ella se configura todo el edificio. Tanto es así que las diferentes clasificaciones de los templos griegos hacen alusión al orden de las columnas, a su número y a su disposición. Así tenemos templos de orden dórico, jónico y corintio, por el número de columnas en las fachada podemos clasificarlos dístilos, tetrastilos, hexastilos, octástilos, decástilos, etc... y por su disposición podemos clasificarlos como in antis, perípteros (las columnas rodean todo el edificio), pseudoperípteros (las columnas laterales están adosadas a los muros) o dípteros (doble columnata rodeando el edificio), próstilo (sólo en la fachada), anfipróstilo (en la fachada anterior y posterior) o in antis (con columnas entre los muros laterales), además encontramos otras tipologías como el tholos o templo circular. También destacan otras tipologías de edificios como los teatros.




A continuación os dejamos una serie de comenetarios sobre las principales obras de la arquitectura griega.

Patricio Brutus Barberini. Comentario

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brutus barberini
Togado Barberini - fragmento (s. I a. C.) Palacio de los Conservadores en Roma

El patricio Barberini es una de las mejores muestras de escultura romana en época republicana, en ella se observan claras influencias griegas como la utilización de los paños mojados, así como también influencias etruscas en el tratamiento psicológico del retrato.



IDENTIFICACIÓN: Nos encontramos ante una imagen de una escultura conocida como retrato de Brutus Barberini, Patricio Barberini o también el togado Barberini. Está datada hacia el siglo I a. C. y pertenece al Arte Romano en su época Republicana, su autor es desconocido y hoy se encuentra expuesto en el Palacio de los Conservadores de Roma.

DESCRIPCIÓN: En la imagen encontramos una escultura figurativa de carácter realista, de bulto redondo y de tamaño natural (1,65 m) que representa a un patricio romano, togado, en pie y sosteniendo en sus manos dos máscaras funerarias de cera o imagines maiorum. Está tallada en mármol blanco, lo que nos da una idea de la importancia social del retratado.

ANÁLISIS FORMAL: El patricio Barberini muestra una composición piramidal y cerrada, asemejándose a un bloque, los brazos apenas se separan del cuerpo lo que confiere a la escultura cierta pesadez y ausencia de movimiento. Por otro lado, su disposición, hace que a pesar de ser de bulto redondo este concebida para el dominio de la vista frontal, sin aportar muchos puntos de vista. Se observa cierta simetría en el grupo, únicamente rota por la diferente altura en la que se disponen las dos máscaras funerarias.

En cuanto a su factura, la escultura recoge muchas de las influencias griegas, predominantes en el época tardo republicana, de ahí, el empleo del contrapposto, un canon de ocho cabezas y la técnica de paños mojados y el empleo del mármol. También recoge influencias etruscas como el cultivo del retrato realista, que más allá de representar fielmente el rostro del personaje, trata de profundizar en su psicología, como podemos apreciar en su mirada profunda y sus quijadas marcadas que añaden sobriedad y solemnidad al rostro, lo que los romanos llamaron gravitas y que se contrapone a la gracia o belleza idealizada griega. Consigue adecuadamente tres retratos perfectamente individualizados que transmiten rasgos psicológicos distintos.

El autor propone distintas texturas, algunas lisas y pulidas como se observa en los rostros y otras tamizadas como las empleadas en la toga. La toga cae suavemente ciñiéndose en algunas partes al cuerpo de Barberini, creando unos pliegues ondulados muy naturales que ayudan a crear juegos de claroscuros al tiempo que dotan de cierto dinamismo a la imagen. El autor también recurre a elementos externos como el tronco de una palmera, que sirve de estribo, para apoyar el peso del brazo que sostiene una de las máscaras.




FUNCIÓN Y SIGNIFICADO: Seguramente la función de esta escultura sea la de la exaltación de la condición social del patricio Barberini. El empleo de la toga, delata a las claras la pertenencia a un grupo social privilegiado, la aparición de las máscaras funerarias o imagines maiorum son una clara alusión a la gens o linaje del personaje que exaltarían una vez más la pertenencia a la oligarquía romana, ya que el ius imaginum o derecho de las imágenes, que permitía tener imágenes de difuntos estaba reservado a la clase patricia. Además tendría una función funeraria al representar a dos generaciones de difuntos.

COMENTARIO: La escultura romana estuvo influida desde el comienzo por dos de las culturas más importantes de su entorno. La escultura griega, influyente en todo el Mediterráneo y en la península Itálica a través de la Magna Grecia. Por otro lado, lado la escultura etrusca, que influyó en el centro de Italia. Si la escultura romana evolucionó a través de los modelos griegos, tanto en su factura, equilibrio, naturalismo y calidad técnica, adquirió su carácter, grave, sereno, serio y realista de la escultura etrusca. El retrato de Brutus Barberini es una de las muestras de este eclecticismo artístico que daría lugar a un lenguaje escultórico con identidad propia y tendrá su mayor expresión en obras como el Augusto Prima Porta, o los relieves del Ara Pacis.

Retrato de Junio Bruto. Comentario y Análisis

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Retrato Junio Bruto (h. 300-225 a. C.) Museos Capitolinos - Roma

El retrato de Lucio Junio Bruto, representa para muchos uno de los últimos retratos etruscos, mientras que para otros representa una de los primeros retratos romanos. De lo que no cabe duda, es que inicia un nuevo tipo de concepto escultórico, que toma aspectos griegos y etruscos para crear un nuevo lenguaje de representación para la República Romana. 




IDENTIFICACIÓN: Nos encontramos ante una escultura que supuestamente representa a Junio Bruto, uno de los fundadores de la República Romana, está datada entre el 300-250 a. C. Algunos autores lo atribuyen al arte Etrusco, mientras que otros lo consideran plenamente romano. Hoy se encuentra en los Museos Capitolinos de Roma.

DESCRIPCIÓN: Nos encontramos ante una escultura figurativa, de carácter realista de bulto redondo. Sólo se ha conservado la cabeza, el busto es un añadido de época barroca. Algunos autores sugieren que podría estar representado como un togado o bien pudiera tratarse de un retrato ecuestre. Fue modelado en barro para posteriormente fundirse en bronce mediante la técnica de la cera perdida. Se trataría del fundador de la República Junio Bruto, sin embargo estuvo modelada unos 300 años después, no obstante, unas monedas acuñadas tras la muerte de Augusto y que representan el retrato de Junio Bruto, parecen confirmar la identidad del personaje.

ANÁLISIS FORMAL: Independientemente de si se trata de una escultura etrusca o romana, podemos realizar un análisis, destacando aquellos factores comunes a las dos culturas y que indudablemente se influyeron mutuamente. Para comenzar podemos decir que el supuesto retrato, muestra un gran estudio anatómico y de la fisionomía del rostro, observamos cierta individualización en la factura de los pómulos, el arco supraorbital y el mentón, que desde luego, aunque no se trate del mismo Junio Bruto, ya que se realizó unos 300 años después, sí que podemos decir que se trata de un retrato de una persona real. En cuanto a su factura, es exquisita mostrando múltiples texturas muy distintas en el cabello de la barba, así como en la individualización de los mechones del pelo, que huyen de convencionalismos o concepciones geométricas simples. En cuanto al rostro se muestra sereno, pero con cierta gravedad o seriedad, que se advierte sobre todo en una profunda mirada, es lo que conocemos como la (gravitas) romana que infunde cierto respeto hacia la figura en el espectador. Las incrustaciones en los ojos ayudan a acentuar la profundidad de la mirada que parece perderse en el infinito. Se distancia de la idealización de la escultura griega clásica, en la representación de la gravitas, no obstante se advierte la influencia de la misma en el refinamiento técnico de la misma que sin duda estuvo influido por la escultura helena.




FUNCIÓN Y SIGNIFICADO: Es posible que se trate de una escultura con función conmemorativa y que representando al fundador de la República Romana, Junio Bruto, que destronó al último rey etrusco Tarquinio el Soberbio, trate de tener un significado de exaltación de la República Romana y su clase social patricia. 

COMENTARIO: La escultura romana estuvo influida desde el comienzo por dos de las culturas más importantes de su entorno. La escultura griega, influyente en todo el Mediterráneo y en la península Itálica a través de la Magna Grecia. Por otro lado, lado la escultura etrusca, que influyó en el centro de Italia. Si la escultura romana evolucionó a través de los modelos griegos, tanto en su factura, equilibrio, naturalismo y calidad técnica, adquirió su carácter, grave, sereno, serio y realista de la escultura etrusca. El retrato de Junio Bruto es una de las muestras de este eclecticismo artístico que daría lugar a un lenguaje escultórico con identidad propia y tendrá su mayor expresión en obras como el Augusto Prima Porta, o los relieves del Ara Pacis.

Loba Capitolina. Comentario y análisis.

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Loba Capitolina (h. 470 a. C.) Museos Capitolinos - Roma

La Loba Capitolina, también conocida como Luperca, fue durante años considerada la mítica loba que alimentó a los fundadores de Roma. Hoy las investigaciones ponen en entredicho su origen y significado, pudiendo tratarse de una pieza medieval.



IDENTIFICACIÓN: Nos encontramos ante una imagen de la Loba Capitolina, también conocida como Luperca. En cuanto a su datación existe controversia, originalmente se fechaba hacia el 470 a. C. y se atribuía al escultor Vulca, enmarcándose dentro del Arte Etrusco, sin embargo, investigaciones recientes sitúan su origen cerca del siglo XII d. C., por lo que correspondería al Románico, otras teorías indican que se trataría de una copia medieval de un original etrusco. 

DESCRIPCIÓN: Se trata de una escultura figurativa, de carácter naturalista y de bulto redondo de una altura de 75 cm. Estaría fundida en bronce utilizando la técnica de la cera perdida y representa a una loba, si se trata de la mítica loba Luperca, que amamantó a los gemelos Rómulo y Remo, es algo que desconocemos, ya que las figuras de los niños que representan a los fundadores de Roma, son un añadido del siglo XV.

ANÁLISIS FORMAL: La composición de la escultura, es equilibrada y armónica, el animal se dispone en pie sobre sus cuatro patas con la cabeza girada hacia un lado. Se establece una diagonal entre una de las patas traseras y la cabeza, que contribuyen a dar cierto movimiento a la escultura, junto con el movimiento de la cabeza, no obstante su carácter es más bien estático. Su disposición, donde predominan los volúmenes finos y estrechos, como observamos en el cuerpo y en las patas transmiten cierta sensación de ligereza y esbeltez. Existe un estudio anatómico del animal como se aprecia en la disposición de las patas y el lomo, donde se aprecian rasgos de la musculatura y los tendones, aunque aún muy planos y con tendencia a la geometría. El rostro y el pelaje del animal quizá sea la faceta menos lograda de la escultura, con una tendencia a la repetición de formas geométricas puras en el pelaje (una característica típica de la escultura etrusca, como también observamos en la Quimera de Arezzo), el rostro queda lejos de asemejarse a un lobo, pareciéndose mucho más a un perro, debido seguramente a la falta de modelos previos en la escultura de animales. Por último, decir que la escultura tiene un carácter naturalista, de una factura bella, ligera y elegante.




FUNCIÓN Y SIGNIFICADO: En su estado actual representa a Luperca, la loba romana que amamanto a los gemelos Rómulo y Remo, que según el mito, hijos de Marte fueron abandonados en el Tíber. Luperca los amamantó y los crío y años después fundaron la ciudad de Roma. En este sentido, su función y significado sería conmemorativo. Pero las dudas sobre su atribución dan lugar a multiples significados.

COMENTARIO: La cultura etrusca predominó en el centro de Italia, en las actuales regiones de Laccio y Umbría, a través de sus restos culturales sabemos que sus contactos con la cultura griega asentada en la Magna Grecia eran frecuentes, lo que permitió asimilar muchos de sus rasgos artísticos y culturales. No obstante, la cultura etrusca mantuvo sus propios rasgos estilísticos. Influida por modelos orientalizantes, canalizó estas influencias hacia un arte profundamente religioso, vinculado a los ritos funerarios y a un estilo mucho más naturalista que incluiría el cultivo del retrato. Sobre todo será el retrato una de las mayores influencias del arte Etrusco en el arte Romano donde alcanzará una calidad técnica nunca vista antes en la Historia del Arte, dejando ejemplos como el Togado Barberini o el Augusto Prima Porta.

Quimera de Arezzo. Comentario y análisis.

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quimera de arezzo
Quimera de Arezzo (siglo V a. C.) Museo Arqueológico de Florencia

La Quimera de Arezzo es una de las esculturas más representativas de la escultura etrusca, el gran contraste entre el naturalismo y dinamismo de su cuerpo con los rasgos geométricos y esquemáticos de su rostros, la convierten en una obra enigmática y paradigmática del arte Etrusco.



IDENTIFICACIÓN: Nos encontramos ante una imagen de la Quimera de Arezzo. Se trata de una escultura identificada por Vasari en 1553 y encontrada junto a las murallas de Arezzo. Su autor es anónimo y se fecha hacia el siglo V a. C. aunque hay autores que suponen una fecha posterior. Se inscribe dentro del arte Etrusco, siendo una de sus muestras más representativas. Hoy se encuentra en el Museo Arqueológico de Florencia.

DESCRIPCIÓN: Nos encontramos ante una escultura de bulto redondo y de carácter figurativo y naturalista. Representa una quimera, que según Herodoto o Hesiodo sería un animal mitológico, con cuartos traseros de serpiente o dragón, lomo de macho cabrío y cabeza de león. La técnica empleada es el modelado y posteriormente un fundido en bronce, que da como resultado esta magnífica escultura de hasta 80 cm de altura. Es posible que la Quimera de Arezzo formara parte de un grupo escultórico que incluiría a Belerofonte y su caballo alado Pegaso. Se cree así porque el cuello del macho cabrío se encuentra herido, que sería la forma, según el mito, como Belerofonte mató a la quimera.

ANÁLISIS FORMAL: La factura de la Quimera de Arezzo es excepcional, observamos un gran naturalismo, en la composición se observa un equilibrio perfecto predominando un movimento sinuoso del cuerpo, adoptando la actitud de defensa típico de los felinos. Las tres cabezas se distribuyen perfectamente a lo largo de la escultura, creando distintos puntos de vista, aunque predomina un punto de vista oblícuo que permite ver la escultura en todo su esplendor. En el modelado destaca el gran estudio anatómico, que podemos observar en el cuerpo del animal, donde se observan perfectamente los músculos y tendones en tensión, así como las costillas del animal. El cuerpo, modelado con un gran naturalismo y una técnica exquisita contrasta con la cabeza de león y su melena, donde observamos una fórmula más cercana al arcaismo, con un rostro muy poco logrado, así como una melena que se caracteriza por la reiteración de mechones idénticos, que restan espontaneidad y movimiento a la escultura, el artista recurre a formas esquemáticas y geométricas para solucionar el rostro de león. Posiblemente la falta de modelos precedentes llevaron al autor a recurrir a fórmulas de representación arcaicas. El macho cabrío está mucho mejor representado con una imagen más naturalista y menos esquemática, la cola de serpiente es una añadido del siglo XVIII así que desconocemos como pudo estar esculpida en su origen. Se emplean distintas texturas, unas lisas y pulidas, como es el caso del cuerpo y otras más asperas y rotas como en la melena del león, que dan lugar a juegos de luces y sombras que contribuyen a dar un mayor dinamismo a la escultura. Por último, decir, que la escultura logra transmitir perfectamente, la actitud de animal lleno de furia, defendiéndose de un ataque. 




FUNCIÓN Y SIGNIFICADO: La quimera aparece en distintos mitos griegos, siendo el más conocido el relatado por Hesiodo en el siglo VIII a. C. En este texto, el rey Lobates de Lycia, recurre a Belerofonte para acabar con la quimera, un monstruo que atemorizaba a la población del reino. Belerofonte sobre su caballo alado pegaso, combatió con la quimera a la que hirió de forma mortal en en la garganta del macho cabrío. Belerofonte se ganó así el favor del rey Lobates y la mano de su hija Filonoe. Así, el significado que se ha dado tradicionalmente a esta lucha, es la victoria de la inteligencia o de la razón sobre la fuerza natural o la irracionalidad. En cuanto a la función, es posible que se trate de una ofrenda religiosa, ya que en una de las patas de la quimera aparece una inscripción "TINSCVIL" que se podría traducir como "donada al dios Tinia" que sería el equivalente al Zeus griego o Júpiter romano.

COMENTARIO: La cultura etrusca predominó en el centro de Italia, en las actuales regiones de Laccio y Umbría, a través de sus restos culturales sabemos que sus contactos con la cultura griega asentada en la Magna Grecia eran frecuentes, lo que permitió asimilar muchos de sus rasgos artísticos y culturales. No obstante, la cultura etrusca mantuvo sus propios rasgos estilísticos. Influida por modelos orientalizantes, canalizó estas influencias hacia un arte profundamente religioso, vinculado a los ritos funerarios y a un estilo mucho más naturalista que incluiría el cultivo del retrato. Sobre todo será el retrato una de las mayores influencias del arte Etrusco en el arte Romano donde alcanzará una calidad técnica nunca vista antes en la Historia del Arte, dejando ejemplos como el Togado Barberini o el Augusto Prima Porta.