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La Revolución Industrial en España Comentario de Texto

1/19/2016 07:12:00 p. m. 0
Revolución Industrial en España
Fábrica Textil siglo XIX


"De 1834 a 1841, a pesar de la guerra carlista, España dio un paso decisivo hacia la economía de mercado. Paralelamente surgió en Cataluña una nueva generación de industriales decidida a aprovechar la ocasión propicia. Un despliegue cada día más nutrido de algodoneros se dispone a la conquista del consumo español. Contando con unas instalaciones que ahora se modernizan rápidamente, la joven promoción de fabricantes saca provecho del proteccionismo - a veces prohibicionismo puro y simple - que ha sabido imponer desde Madrid. Los avances son espectaculares: 8.387 toneladas de algodón en rama importadas en 1840, 15.271 en 1850, 21.207 en 1860. Esta última cifra, que es 6,2 veces superior a la de 1834, ya sitúa la fabricación algodonera catalana en un lugar importante dentro de Europa, por delante de los correspondientes a Bélgica e Italia, por ejemplo. El éxito se debe tanto a un proceso de sustitución de importaciones (descenso de los artículos ingleses y franceses) como a la sumisión del resto del textil español, sobre todo del lino. (...) De 1861 a 1913 la industria sigue su marcha ascendente, aunque a un ritmo no tan vivo".

Jordi Nadal: "Moler, tejer y fundir. Estudios de historia industrial". Barcelona, Ariel, 1992

CLASIFICACIÓN: El texto que se nos presenta se podría clasificar como una fuente secundaria, ya que interpreta los hechos bastante tiempo después de que sucedieran y de carácter historiográfico, ya que trata de interpretar los hechos, es de carácter público y su autor es Jordi Nadal, economista e historiador considerado una autoridad en lo que se refiere al proceso de industrialización en España durante el siglo XIX.

ANÁLISIS: La idea principal del texto, es el ascenso de la industria textil catalana, gracias a una nueva generación de empresarios, y sobre todo a una política arancelaria proteccionista que permite su gestación y desarrollo.

El autor sitúa el despegue de la industria textil catalana entre los años 1834 y 1841, durante la regencia de María Cristina y en plena Guerra Carlista. Es precisamente durante estos años cuando se consolida el Estado Liberal, con la Desamortización de Mendizábal de 1836 y la Constitución de 1837 se pone fin definitivamente el Antiguo Régimen en el Estado Español. La consolidación del estado liberal, trajo consigo, inevitablemente el capitalismo y la "economía de mercado", así, tras la desaparición de la legislación gremial, un nuevo grupo de burgueses catalanas, muchos de ellos enriquecidos con dinero indiano comenzaron a invertir en la industria textil. La industria textil era la más adecuada ya que podía aprovechar nuevas fuentes de energía como la hidraúlica, y además había una tecnología desarrollada con máquinas como las selfactinas. Estas inversiones pronto dieron sus frutos. 

Sin embargo, el vertiginoso crecimiento que se muestra en las cifras citadas en el texto entre 1840 y 1860 para Jordi Nadal deriva de un hecho exógeno a la propia industria, y lo atribuye a una política arancelaria que protegía a la industria textil catalana. En un primer término, la política arancelaria da lugar a lo que Jordi Nadal denomina como "política de sustitución de importaciones", porque impide la importación de productos textiles ingleses y franceses, y también la porque el resto de industrias textiles de carácter más tradicional como el lino gallego o la lana castellana, no fueron capaces de competir con el textil algodonero catalán.

A partir de 1860 el sector textil catalán continuó creciendo hasta 1913, debido a numerosas crisis, su crecimiento fue mucho más lento, pero siempre amparado por una política arancelaria proteccionista.

COMENTARIO: Jordi Nadal, titula una de sus obras "El fracaso de la Revolución Industrial en España", porque a pesar del éxito de la industria textil catalana o la industria siderúrgica vasca, el balance general del proceso de industrialización en la España el XIX es negativo. Son muchas las causas de este fracaso, pero sin duda una de ellas es la política arancelaria firmemente proteccionista que impide el desarrollo de una industria competitiva.

Aún en el caso de industrias exitosas, como la industria textil catalana, es cierto, que el proteccionismo impide que el tejido empresarial, normalmente de empresas pequeñas, se transforme, se modernice tecnológicamente y se reconvierta en empresas más grandes que puedan competir en Europa con la industria algodonera inglesa o la francesa. Esto se puede extrapolar a otros sectores productivos como el cerealista, que hubiese permitido que la entrada de cereal del Este de Europa hubiese reconvertido los cultivos a otros de regadío como los hortofrutícolas o de secano como los vitivinícolas.

Jordi Nadal observa como positivo otros sectores como el ferroviario donde se concedieron franquicias para la importación de materiales y la construcción del ferrocarril, que permitió la llegada de tecnología y la inversión de capital extranjero. 

Tampoco faltan opiniones en contra de Jordi Nadal, como la de Gabriel Tortella, como la de Juan María Vilar o Gómez Mendoza que ven en la política arancelaria algo positivo, porque permitió una mayor estabilidad social, ya que resulta imposible conocer que consecuencias hubiese tenido la llegada de trigo del Este europeo sobre la masa social de jornaleros o la llegada de competencia extranjera sobre los proletarios catalanes. 

CONCLUSIONES: En cualquier caso podemos afirmar, tal como indica Jordi Nadal, que la Revolución Industrial en el siglo XIX fue un fracaso a excepción de ciertas regiones y ciertos sectores, como la siderurgia vasca, la textil catalána, el sector hortofrutícola o el sector vitivinícola. Los historiadores encuentran múltiples causas, como las altas tasas de analfabetismo, la falta de recursos energéticos, el mantenimiento de un sistema monetario bimetalista mientras la gran mayoría de potencias adoptaron el patrón oro y como se refleja en este texto la adopción de un sistema arancelario proteccionista, que salvo momentos puntuales como el Arancel de 1841 o el Arancel Figuerola de 1869 protegieron a una industria, que si bien la mantuvo a salvo de la competencia extranjera impidió su desarrollo tecnológico o la adopción de mayores escalas que permitieran competir con industrias europeas. La economía española no volvería a repuntar hasta 1914 con la llegada de la Primera Guerra Mundial, en la que al no participar le permitió exportar bienes básicos a los países en conflicto, entregados a la industria militar.

Desamortización de Mendizábal, 1836. Comentario de Texto Histórico.

12/02/2014 09:42:00 p. m. 4

La desamortización del ministro Mendizábal, a pesar de no conseguir modificar la estructura de la propiedad en la tierra, ni incrementar la productividad del sector primario, permitió consolidar el estado liberal en la España del XIX.

Desamortización de Mendizábal


"Vender la masa de bienes que han venido a ser propiedad del Estado, no es tan sólo cumplir una promesa solemne y dar una garantía positiva a la deuda nacional por medio de una amortización exactamente igual al producto de las ventas, es abrir una fuente abundantísima de felicidad pública; vivificar una riqueza muerta; desobstruir los canales de la industria de la circulación; apegar al país por el amor natural y vehemente a todo lo propio; ensanchar la patria, crear nuevos y fuertes vínculos que liguen a ella; es, en fin, identificar con el trono excelso de Isabel II, símbolo de orden y de la libertad [..,] El Decreto sobre la venta de esos bienes adquiridos ya para la Nación así como en su resultado material ha de producir el beneficio de minorar la fuerte suma de la deuda pública, es menester que en su tendencia se encadene, se funda con la alta idea de crear una copiosa familia de propietarios, cuyos goces y cuya existencia se apoye principalmente en el triunfo completo de nuestras actuales instituciones."

Real Decreto declarando la venta de los bienes del clero. Mendizábal, 19 de Febrero de 1836. 

CLASIFICACIÓN: Nos encontramos ante un fragmento del Decreto de Desamortización de los Bienes del Clero, más conocido como la Desamortización de Mendizábal, es una fuente primaria de tipo legislativo. Es de carácter público y su destinatario es la nación española. La intención del autor es la de justificar la necesidad de realizar una desamortización de los bienes del clero.

Comentario de Historia. La desamortización de Mendizábal.
Chiste gráfico sobre la desamortización de Mendizábal
ANÁLISIS: La idea principal es la de justificar la desamortización de los bienes del clero. En su justificación subyacen varias ideas secundarias que conviene que sean tratadas. Una de las ideas es la necesidad de vender las tierras del clero para poder hacer frente al pago de la deuda pública. El Estado se ha endeudado recientemente con la Guerra Carlista con la emisión de letras, bonos y obligaciones que amenazan con la bancarrota del Estado. Otra idea a destacar es la necesidad de poner a la venta las tierras que se encontraban vinculadas y amortizadas por la Iglesia en el conocido como "régimen de manos muertas" que impedía su venta, la salida a venta de estas tierras sería clave para una redistribución de la tierra y un cambio en la estructura de la propiedad agraria, además estas tierras tributarían en adelante al Estado. Por otro lado, al pasar a manos de campesinos, las explotarían incrementando así el Producto Interior Bruto del país, y se espera que también la productividad agraria. Además, los nuevos propietarios consolidarían en el trono a la futura Isabel II y crearían una masa de población afín al liberalismo y contraria al Carlismo.

COMENTARIO: Para hablar del contexto histórico de este texto tenemos que remontarnos a 1833, con la muerte de Fernando VII, su hija, la futura Isabel II se convierte en heredera al trono, sin embargo, se encuentra con la oposición del bando carlista, un grupo que no admite la Pragmática Sanción que derogaba la Ley Sálica y proclama como heredero legítimo al trono a Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII. María Cristina, la madre de Isabel, es proclamada regente debido a la minoría de edad de la Reina, ante la oposición carlista no encuentra otra salida que la alianza con los liberales, hasta entonces denostados y represaliados en la llamada Década Ominosa. Esta alianza supone el fin del Antiguo Régimen en España, a partir de 1834, el régimen liberal comenzará a dictar leyes que terminen con el Antiguo Régimen y consoliden el liberalismo en España, de las más importantes de este periodo será la Constitución de 1837 y la conocida como Desamortización de Mendizábal. 

A pesar de los buenos propósitos de esta ley, sus resultados fueron bastante mediocres, por ejemplo, no se consiguió recaudar con la venta de estos bienes mucho dinero, puesto que se aceptaron vales de deuda, los conocidos como "Vales Reales" endosables y que habían sido emitidos por Carlos IV, así que las arcas del Estado siguieron siendo exiguas.

También se pretendía un incremento de la producción así como de la productividad. Y aunque es cierto que se consiguió aumentar el volumen de producción debido al aumento de tierra cultivable, en lo que se refiere a productividad, los rendimientos bajaron notablemente, ya que las tierras que se explotaron no eran tan ricas ni fértiles y no eran capaces de dar grandes cosechas por lo que disminuyó la productividad por hectárea.

Tampoco se consiguió cambiar la estructura de la propiedad de la tierra, ni redistribuir la riqueza, ya que la venta se realizó en pública subasta y no existió ningún tipo de limitación, así que las nuevas tierras fueron a parar a la alta burguesía y a la nobleza latifundista. Así fue una oportunidad perdida para llevar a cabo una auténtica reforma agraria.

Podemos decir que la desamortización de Mendizábal fracasa en sus objetivos sociales, sin embargo, es cierto que consigue aumentar la producción agraria nacional, que conllevará un aumento demográfico, y conseguirá en cierto modo paliar la deuda pública contraída con la guerra. También conseguirá introducir la agricultura en el sistema capitalista liberal, que se basa en la liberta de propiedad, explotación y comercio.



Comentario de Texto Histórico. La Construcción del Ferrocarril. Historia de España

11/24/2014 03:54:00 p. m. 0

El impulso de la economía española en el siglo XIX pasaba necesariamente por la construcción del ferrocarril. A pesar de que no se aprovecharon los recursos de la península y se hicieron concesiones a empresas extranjeras para su construcción, el ferrocarril permitió vertebrar mejor el territorio e impulsar la economía.

La construcción del ferrocarril

"El ferrocarril, el nuevo medio de transporte del Siglo XIX (...) comenzó a construirse en España en la segunda mitad del siglo XIX. Eso supuso un retraso notable respecto a otras economías, con los efectos consiguientes sobre la expansión e integración del mercado interior, la división del trabajo, la productividad y, en general, el desarrollo de la economía de mercado (...) Un porcentaje muy alto de (las) inversiones (en el ferrocarril) se hizo con capitales extranjeros (...) La franquicia concedida al material ferroviario que importasen las empresas ferroviarias (por lo general en manos de extranjeros), constituyó un obstáculo grande al desarrollo de las fábricas de hierros españolas (...). Pero si los constructores del ferrocarril hubieran tenido que emplear hierro de producción española, no sólo hubieran perdido la demanda a las fábricas con que estaban relacionados, sino que tendrían que haber pagado los hierros más caros. (A pesar de esto) no se puede negar el papel desempeñado en la modernización de la economía española. El beneficio mayor lo recibió el sector agrario y la minería al ampliarse el mercado interior".

Anes, Rafael: "El ferrocarril en la economía española". Información Comercial Española, nº 623.


CLASIFICACIÓN: Nos encontramos ante una fuente secundaria que tiene un claro carácter periodístico historiográfico, el texto, publicado en un medio periodístico estaría destinado a la colectividad y tendría una intención informativa o divulgativa. Resulta difícil conocer la fecha en la que fue escrito, pero el tono y tiempo verbal, además de las distintas reflexiones, parece que fue escrito bastante después, seguramente ya comenzado el siglo XX, e incluso bastante posterior.

ANÁLISIS: La idea principal que se extrae del texto es como el ferrocarril contribuyó a la modernización y desarrollo de la economía española en el siglo XX. Entre las ideas secundarias podemos encontrar el retraso de la economía española frente a los países europeos y de su entorno, y la pérdida de una oportunidad para la industria siderúrgica española ya que se concedieron franquicias a empresas extranjeras para la construcción del ferrocarril.

COMENTARIO: A mediados del Siglo XIX, España no había iniciado aún la revolución industrial, desde varios sectores económicos o asociaciones como los Círculos de Amigos del País, se indicaba que lo más perentorio para modernizar la economía española sería la construcción de un ferrocarril, esto daría lugar a una expansión del mercado que podría llegar a más sitios y a más velocidad, también integraría y vertebraría un mercado nacional, abarataría los costes del transporte, incidiendo directamente en la productividad de cualquier explotación económica, emplearía mano de obra lo que daría a su vez lugar a la creación de nuevos consumidores, por tanto incrementaría el PIB de España y terminaría por desarrollar un mercado nacional. 

La construcción del ferrocarril se inicia en España con la línea Barcelona-Mataró en 1948 a las que seguirían Madrid-Aranjuez al año siguiente, no obstante, el mayor impulso vendrá de la mano del gobierno progresista y el ministro Madoz, que en 1855 decreta la Ley de Ferrocarriles que permitirá construir cerca de 13000 kms de vía ferroviaria en 5 años. Sin embargo, el gobierno se encontraba sin fondos, porque debía asumir la desamortización civil comenzada ese mismo año, así que se decide conceder franquicias para importación de material ferroviario, principalmente francés, lo que permitió construir el ferrocarril a un menor coste, pero que repercutió negativamente a la industria siderúrgica española, concentrada en ese momento en Asturias. 

CONCLUSIONES: Es cierto que la construcción del ferrocarril fue uno de los motores de la economía española, permitió dinamizar algunos sectores en auge en las décadas siguientes, como la exportación de vino, aceite y cítricos, sin embargo, no todo fue un camino de rosas, las franquicias dieron lugar a escándalos de corrupción como el conocido "estraperlo", su construcción en sentido radial perjudicó a algunas economías periféricas y la construcción con un ancho de vía distinto al europeo perjudicó la comunicación con el resto del continente.

Hoy en día, el ferrocarril, sobre todo el de alta velocidad, es una fuente de dinamización de la economía, en particular España, invierte mucho dinero en la Alta Velocidad Española, y hace dos años se aprobaron los proyectos para la construcción del Corredor Mediterráneo y el Corredor Atlántico que permitirán abaratar los costes para la exportación de mercancías a la UE.