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El informe Jovellanos fija el punto de partida para una reforma agraria. Su propuesta es una de las más significativas del periodo de la Ilustración en España bajo el depotismo ilustrado de Carlos III.


 El informe Jovellanos

“Cultivar la tierra dista mucho todavía de la perfección a que puede ser tan fácilmente conducida. ¿Qué nación hay que, para afrenta de su sabiduría y opulencia, y en medio de lo que han adelantado las artes de lujo y de placer, no presente muchos testimonios del atraso de una profesión tan esencial y necesaria? ¿Qué nación hay en que no se vean muchos terrenos o del todo incultos o muy perfectamente cultivados; muchos que por falta de riego, de desagüe o desmonte, estén condenados a perpetua esterilidad; muchos perdidos para el fruto a que los llama la naturaleza y destinados a dañosas o inútiles producciones, con desprecio del tiempo y del trabajo? ¿Qué nación hay que no tenga mucho que mejorar en los instrumentos, mucho que adelantar en los métodos, mucho que corregir en las labores y operaciones rústicas de su cultivo? En una palabra: ¿qué nación hay en la primera de las artes que no sea la más atrasada de todas?” 

 Gaspar Melchor de Jovellanos, Informe en el expediente sobre la Ley Agraria

Nos encontramos ante un texto de naturaleza histórico circusntancial y de temática política, en particular versa sobre la reforma agraria. Se trata del Expediente de Melchor de Jovellanos sobre la Ley Agraria, publicado en 1795 para una Asociación de Amigos del País. Melchor de Jovellanos era un hombre ilustrado y hombre de gobierno dentro de la etapa del Despotismo Ilustrado de Carlos III y posteriormente con Carlos IV. Las ideas de la Ilustración basadas en la razón y el progreso están presentes en este texto y se advierten en su carácter reformista.

Informe de Jovellanos

Se trata por tanto de un texto de carácter público, destinado no al público en general, sino a una élite reformista influida por la ideas de la Ilustración. El texto viene a hablar sobre el atraso en la agricultura y se pregunta si existe alguna nación, por muy avanzada o rica que sea, que no padezca de ciertos problemas en el terreno de la agricultura. Para entender el texto en su profundidad es necesario conocer el contexto histórico en el que se desarrolla. Nos encontramos a finales del siglo XVIII, uno de los siglos con más reformas en el ámbito político y económico, comenzando por los Decretos de Nueva Planta de Felipe V, hasta llegar a las reformas del Despotismo Ilustrado de Carlos III. Sin embargo, todos estas reformas no fueron suficientes para hacer salir a España de una profunda crisis que arrastra desde el siglo anterior. Uno de los principales problemas del siglo fue el agrario, terreno económico con escasas reformas y grandes problemas. Quizá la medida más importante y con mayores repercusiones sociales fue la liberalización del precio del trigo. A mediados del siglo XVIII se suprime la tasa sobre el trigo y se liberaliza su precio, quizá pensando que con la competencia se abaratara su precio, sin embargo, la medida, tuvo el efecto contrario, debido al aumento de población, las malas cosechas y a una economía especulativa que pretendía acumular grano para venderlo a mayor precio en tiempos de escasez dio lugar a un vertiginoso aumento del precio del trigo. El momento culminante de este proceso tuvo lugar en 1766 con el Motín de Esquilache, donde el pueblo se amotinó contra las medidas políticas de Esquilache, entre ellas las de almacenamiento y abastecimiento del trigo. Esta situación hizo ver a una minoría política, influida por las ideas de la Ilustración, que era necesario estudiar cuales eran los problemas de la agricultura en España y cuales serían sus posibles soluciones. El país además atravesaba otros problemas de deuda externa y déficit público, fruto de la política exterior española, que llevó al Estado a embarcarse en numerosas guerras exteriores, como aliado de Francia por medio de los Pactos de Familia, ninguna de las medidas que se tomaron, como la creación del Banco de San Carlos, la emisión de Vales Reales o, en años posteriores, la desamortización de Godoy, fueron suficientes para terminar con la crisis española. 

Es en este contexto es donde se le encarga a Jovellanos el Informe sobre la Ley Agraria con el fin de dilucidar los orígenes, estado y proyección del sector agrario español. El texto que se nos presenta, es un fragmento a modo de introducción, del Informe. Realmente no nos habla de las medidas que se debieran tomar, es más bien, una declaración de intenciones que nos avanza las cuestiones de las que tratará el texto completo. Sin duda, Jovellanos, influido por la Ilustración, debió de haber leido las teorías de F. Quesnay, quien desarrolló la Fisiocracia, primera teoría económica global, que consideraba a la agricultura como la única actividad capaz de crear un verdadero beneficio, es decir, la diferencia entre el coste de producción y el precio de venta final, considerando las demás actividades como estériles. En este sentido, la agricultura tendría una importancia capital, no sólo para poder alimentar a la población, con lo que al tiempo se eliminaban las revueltas sociales, sino también como medio para relanzar la economía del país.

En el texto Jovellanos nos adelanta algunos de los temas que se tratarán con más profundidad en el desarrollo del texto, sobre los problemas de la agricultura española. Quizá uno de los mayores problemas será el gran número de tierras incultas, o con cultivos poco productivos, es cierto, que en la Sociedad del Antiguo Régimen, las tierras pertenecían a una oligaquía nobiliaria o eclesiástica, poco preocupada por el rendimiento de sus tierras, las leyes sobres mayorazgo, o la vinculación de las tierras, en régimen de manos muertas, que impedía su venta, dificultaba al tiempo el acceso a las tierras de una burguesía o campesinos que pudieran mejorar sus rendimientos, sin duda la crítica más voraz de Jovellanos será sobre este sector de la sociedad, además hay que tener en cuenta la institución de la Mesta que restaba tierras para el cultivo. En segundo lugar critica el gran atraso tecnológico, no sólo en herramientas más modernas y sofisticadas, sino también en el empleo de regadío y sobre de nuevas técnicas, que ya se empleaban en otros países como Inglaterra y Holanda, como las desarrolladas por Jethro Tull, la rotación de cultivos, como el sistema Norfolk, que permitía una producción contínua sin empleo del barbecho, en la selección de semillas y el empleo de abonos. 

El Informe de la Ley Agraria, aunque tuvo mucha repercusión dentro del sector reformista e ilustrado, tuvo escasa aplicación en la política, debemos aclarar los convulsos giros políticos por los que atraviesa el reinado de Carlos IV, y la invasión napoleónica a principios del XIX. Los avances en la agricultura española, serán mínimos, habrá que esperar al último tercio del siglo XIX para que se produzcan avances en algunos sectores de la agricultura como la viticultura, el olivar o los cultivos hortofrutícolas, pero no será, realmente, hasta el siglo XX, cuando se produzca una verdadera modernización del espacio agrario español.

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