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El asedio de Numancia es uno de los episodios épicos más increíbles en la historia del Imperio Romano, de mano de Apiano nos llega este texto que analizamos y donde se relata entre el mito y la realidad este interesante episodio histórico.

El asedio de Numancia

Escipión edificó siete fuertes alrededor de la ciudad y comenzó el asedio…; posteriormente designó los jefes de cada una de estas partes, dando al mismo tiempo la orden de rodear la ciudad con un foso y una valla… Cuando hubo concluido esta obra, de forma que si el enemigo intentaba algo podía ser fácilmente rechazado, un poco más allá de esta fosa y a poca distancia construyó otra, guarneciéndola de estacas y con un muro de ocho pies de ancho y diez de alto, sin contar las almenas. Se levantaron también torres por todas partes, a cien pies de distancia unas de otras, y al no ser posible cercar la laguna próxima, construyó a través de ella de la misma anchura y altura para suplir la muralla.

Apiano, Iberia, 90







COMENTARIO DE TEXTO
Nos encontramos ante un texto titulado “Asedio de Numancia” de Apiano, escrito hacia el año 90 d. C. Se trata pues de un texto historiográfico que podemos identificarlo como una fuente secundaria, ya que fue escrito más de 200 después del acontecimiento que narra. Es un texto de carácter público que formaría parte de una colección sobre la Historia de Roma.

Su autor, Apiano, sería un historiador del Imperio, que siguiendo los pasos de muchos otros como Estrabón o Floro ha recopilado muchas de las hazañas y batalla del Imperio con el fin de engrandecer el poder, gloria y fama del mismo. Este texto no es, sino, un acto de propaganda política a favor del Imperio.

El texto describe las acciones que llevó a cabo Escipión para asediar la ciudad de Numancia, Apiano nos explica como alrededor de la ciudad construyó un foso con una valla y no considerando esto suficiente volvió a construir otro foso con una muralla.

Para entender porqué llevó a cabo Escipión estas acciones resulta necesario comprender las circunstancias históricas que provocaron tal asedio. Debemos decir que para el Imperio Romano, Hispania constituía una de las colonias más ricas del mediterráneo, la abundancia de minas de hierro, plomo y cobre además de otros recursos naturales la convertían en la joya de la corona para el Imperio. Tal fue la importancia de Hispania que provocó la Segunda Guerra Púnica contra Carthago en el 219 a. C., de la que salieron victoriosos los romanos. Una vez eliminada el obstáculo cartaginés, Roma comenzó una campaña de control y colonización. Si bien en las zonas costeras, las poblaciones habían sucumbido al poder imperial, no sucedía así en las regiones del interior y norte, donde numerosas tribus indígenas, entre las que se encontraba los lusitanos, arévacos, astures, vascones y cántabros, ejercían una resistencia al poder imperial mediante una guerra de guerrillas donde aprovechaban al máximo su conocimiento del terreno. Esta serie de guerras son las llamadas Guerras Celtibéricas y Lusitanas entre 154 y 133 a. C. . En Lusitania, actual territorio de Portugal la principal resistencia fue la llevada a cabo por Viriato, considerado un auténtico héroe, el fin de las tribus lusitanas vino con la muerte de Viriato en el 139 a. C. En el territorio celtibérico la principal resistencia llegó de la ciudad de Numancia, una casta de grandes guerreros que hacían imposible el avance el Imperio más allá del Duero. Roma tras muchos años de escaramuzas contra los numantinos decidió enviar a Escipión, un militar experimentado que había batallado en las costas de África, Escipión decidió, ante la imposibilidad de su ejército de hacer frente a una guerrilla sitiar la ciudad. Escipión pretendía cortar todos los accesos de la ciudad con el fin de impedir el aprovisionamiento de sus habitantes, provocando con ello la rendición de la ciudad. Aún así la ciudad fue capaz de resistir el asedio más de un año y finalmente, según las fuentes historiográficas, prendieron fuego a la ciudad antes de presentarse rendidos ante el enemigo.

A partir de aquí Roma eliminó una de las grandes resistencias de la Península Ibérica, aunque no sería la última que se encontrara ya que no conseguiría derrotar a los pueblos del norte, Astures, Cántabros y Vascones hasta más de un siglo después en el año 19 a. C. con Augusto.

A modo de conclusión podemos decir que el texto deja entrever la insuficiencia de los grandes ejércitos y las legiones del Imperio Romano ante pequeños focos de resistencia con gran conocimiento del terreno. Aún así Roma no cejó nunca de alcanzar sus objetivos, también podemos deducir el gran desarrollo que se había llevado a cabo de la ingeniería durante el Imperio, siendo capaces de construir no sólo fosos y murallas con la intención de sitiar la ciudad, sino también otras obras como puentes, vías o acueductos que permitieran llevar tropas y alimentos a cualquier parte donde fuesen a combatir.

En cuanto a la credibilidad del texto parece fuera de toda duda su veracidad, aún tratándose de un texto escrito casi dos siglos después, lo importante quizá no sea cuantos fosos o torres construyeran sino la realidad de que pequeños grupos indígenas fueron capaces de hacer frente y resistir ante un Imperio que dominó todo el Mediterráneo. Estos episodios de resistencia no se dan únicamente en Hispania, como es el caso de Numancia, astures, cántabros o vascones, sino también en la Galia y otras colonias del Imperio. 

La resistencia de pequeños grupos armados en forma de guerrilla contra grandes imperios se ha vuelto a repetir varias veces en la Historia, recordemos el caso e Menelik II contra la Italia de Víctor Manuel II o quizá el episodio más retratado por la cinematografía como la Guerra del Vietnam.

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