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"No queda ya esperanza. A la hora en que nuestros lectores pasen los ojos por estas líneas, la agresión legal que míster MacKinley ha formulado en un ultimátum a España, se habrá consumado. La agresión material de la fuerza bruta no tardará en consumarse. El gobierno español ha hecho para evitar la guerra cuanto humanamente es posible. Ni ante Dios ni ante los hombres tiene responsabilidad de la sangre que esta nueva guerra derramará. Hace pocas horas, cuando la reina, emocionada, daba cuenta en el mensaje de las Cortes, de la gravedad del pleito que la maldad norteamericana pone a España, aún se aludía al conflicto armado en sentido hipotético; todavía, aunque debilitada, se traslucía la posibilidad de que no cayera sobre la Antilla española la mano miserable que se levantaba contra ella al otro lado del Atlántico. La conciencia pública, sin embargo, no se engañaba. En el acto trascendental de la apertura de las Cortes que hoy hemos presenciado, en el recinto en que se han reunido las representaciones más altas de la nación, el eco de las palabras del mensaje, que llamaban la atención del auditorio sobre la villanía yanqui, viva, brutal, sobre España, compendiaba todos los sentimientos.
Esta es la bandera con que vamos a la lucha provocada por los norteamericanos; ésta es la bandera que tremola la monarquía y que a su nombre y al de la patria sostendrá imparcial su gobierno; ésa es la síntesis del mensaje de las Cortes [...]
En la calle, en el seno de las familias, en todas partes no se habla mientras tanto más que de la guerra, de la guerra ya inevitable. La síntesis de todas estas conversaciones se hace con gran facilidad, porque el juicio es unánime y el sentimiento también. No se recuerda en la historia una agresión tan brutal a la razón y al derecho como el ultimátum de míster MacKinley exigiendo a España que desaloje su casa, que renuncie a lo que es suyo. Este, como hecho punible, es el caso del ladrón y asesino que exige la bolsa amenazando con la muerte.
En cuanto al sentimiento público que en Madrid hemos podido compulsar, no hay discrepancias.
En pasados días podían hacerse cálculos respecto del poder material de los Estado Unidos, hoy el cálculo cede ante el sentimiento y se sacrifica la razón ante las circunstancias."

"La opinión pública ante la guerra". La Vanguardia. 2 de Abril de 1898




CLASIFICACIÓN: Nos encontramos ante una fuente primaria, se trata de un carácter periodístico escrito pocos días antes del comienzo de la guerra de 1898 contra los Estados Unidos. El autor es anónimo, sin embargo, el diario La Vanguardia es uno de los más antiguos de España y más prestigiosos de la ciudad de Barcelona. El artículo tendría un carácter público y estaría dirigido a la colectividad de la nación española.

ANÁLISIS: La idea principal del texto es mostrar el rechazo al ultimátum de Estados Unidos, dictado por el presidente norteamericano MacKinley a España por la cuestión cubana. Este rechazo es clamorosamente mostrado por el autor con las expresiones de "agresión legal", "villanía yanqui brutal" o "agresión brutal a la razón", etc. Como idea secundaria podemos resaltar el apoyo o defensa del autor y de la opinión pública, al menos en Madrid,  tanto al gobierno, como a la Reina Regente María Cristina en su decisión de entrar en guerra, a pesar del poderío militar de Estados Unidos, porque existe un sentimiento de ofensa generalizado.

COMENTARIO: En el final del siglo XIX la corriente política del Imperialismo y el Colonialismo se impone en las grandes potencias mundiales. Mientras en Europa las potencias se centran en el reparto de África, Asia o los Balcanes, en Estados Unidos, se impone la conocida como Doctrina Monroe, que aunque se manifiesta ideológicamente anticolonialista, con el lema "América para los americanos", en el fondo subyace la idea de "América para los norteamericanos", por esta doctrina Estados Unidos se atribuye el derecho de liberar las antiguas colonias europeas en América.

España conservaba aún varias colonias en América como Puerto Rico o Cuba, ésta última, tenía una gran relación comercial con Estados Unidos, siendo el principal importador de azúcar, ron, cacao y tabaco, Estados Unidos había pretendido la compra de la isla varias veces pero siempre consiguió la negativa de España. Por otro lado, en Cuba, existía desde 1868 un conflicto que reclamaba la independencia de la isla, aunque en 1878 se llega al fin de la rebelión con la Paz de Zanjón, tras la Guerra Chica 1879-1880 la situación de la isla queda pacífica, pero en 1895 se produce un levantamiento general en la mayoría de las localidades de la isla, conocido como Grito de Baire. La lucha parece desde el principio inclinada a una victoria española, sobre todo, tras la muerte de José Martí y Antonio Maceo, principales ideólogos de la revolución independentista. La guerra cubana tuvo un gran seguimiento en la prensa norteamericana, la opinión pública norteamericana comienza a mostrarse cada vez más a favor de un intervención, el presidente MacKinley, aprovecha el incidente del Maine, un acorazado anclado en el puerto de la Habana, que sufrió una explosión y causó numerosas bajas, para culpar a España e intervenir en la guerra. España, no sólo tiene que sufrir la presión en tierra, sino también en el mar, frente a una flota mucho más numerosa y poderosa, como la estadounidense. 

Por el Tratado de París en 1898, España renuncia a sus territorios de ultramar de Cuba, Puerta Rico que lograrán su independencia y cede Filipinas y Guam que pasan a ser administrados por Estados Unidos. Al perder Filipinas, resulta imposible defender los otros territorios en el Pacífico como las Marianas y las Carolinas que serán vendidas en 1899 a Alemania.

CONCLUSIONES: Para España la pérdida de Cuba, llevó a una crisis no sólo económica, sino, sobre todo identitaria, había dejado de ser un imperio ultramarino después de 500 años, había perdido una guerra contra un país relativamente nuevo, y esta situación mostró la incapacidad de España de afrontar los nuevos retos de un mundo industrializado, y mostró como nunca las miserias y debilidades de la nación española, provocando un profundo sentimiento de pesimismo. Fruto de esta crisis identitaria afloraron diversos movimientos, en el ámbito literario la Generación del 98, en el ámbito político el conocido como "regeneracionismo", que criticaba seriamente el sistema canovista y alguno de sus vicios como el caciquismo o el pucherazo. Además, esta crisis, alentó a las recientes corrientes nacionalistas como la vasca y la catalana, que se vieron perjudicadas por la pérdida de las colonias.

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