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"He oído vuestros votos, y cual tierno Padre he condescendido a lo que mis hijos reputan conducente a su felicidad. He jurado esa Constitución por la cual suspirabais y seré siempre su más firma apoyo. Ya he tomado las medidas oportunas para la propia convocatoria de las Cortes. En ellas, reunido con vuestros Representantes, me gozaré de concurrir a la grande obra de la prosperidad nacional.

Españoles: vuestra gloria es la única que mi corazón ambiciona. Mi alma no apetece sino veros en torno a mi trono unidos, pacíficos y dichosos. Confiad, pues, en vuestro rey, que os habla con la efusión sincera que le inspiran las circunstancias en os halláis y el sentimiento íntimo de los altos deberes que le impuso la Providencia [...]. Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional; y mostrando a la Europa un modelo de sabiduría, orden y perfecta moderación en una crisis que en otras naciones ha sido acompañada de lágrimas y desgracias, hagamos admirar y reverenciar el nombre español, al mismo tiempo que labramos por siglos nuestra felicidad y nuestra gloria."

Fernando VII acata la Constitución de Cádiz de 1812. 10 de Marzo de 1820

Juramento de la Constitución de Fernando VII
Juramento de la Constitución de 1812 por Fernando VII. Julio de 1820


CLASIFICACIÓN: Se trata de una fuente directa y primaria de carácter político. El autor es el propio Rey, Fernando VII que se dirige a la nación tras el pronunciamiento de Riego en 1820. En este texto conocido como Manifiesto Fernandino, o Manifiesto a la Nación de 1820, Fernando VII jura y acata la Constitución de 1820.

ANÁLISIS: La idea principal del texto es el juramento de Fernando VII de la Constitución de 1812, con la conocido frase "Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional". Se inicia el periodo conocido como Trienio Liberal en España (1820-1823). Después podemos observar el desarrollo de tres ideas secundarias. 

En el primer párrafo, lejos de admitir la derrota, el Rey, parece mostrar cierta condescendencia hacia la nación, a quien trata como sus "hijos", a afirma tomar los pasos pertinentes para una convocatoria de Cortes.

Tampoco parece admitir la derrota en el segundo párrafo y parece asumir la decisión como algo impuesto por la Providencia, y de ahí su firme convencimiento en seguir la senda liberal.

Por último, trata de enorgullecerse de la nación española y de su propia decisión, que no ha dado lugar un enfrentamiento civil, ni a una revolución, con claras alusiones a la Revolución Francesa, situación que sin duda teme, debido al desenlace de Luis XVI.

COMENTARIO: Para encuadrar el texto en su contexto histórico, debemos ir hasta 1808 con el inicio de la Guerra de la Independencia. Es en este contexto, y ante el vacío de poder tras las abdicaciones de Bayona, cuando se forman las Cortes de Cádiz (1810), de claro talante liberal y dieron lugar a la primera Constitución española, Constitución de Cádiz de 1812, también conocida como la Pepa.

Al finalizar la guerra, las Cortes de Cádiz, así como toda la nación española, están expectantes ante la vuelta de Fernando VII "El deseado", pensando que el monarca, agradecido a la labor de las Cortes de Cádiz como oposición al gobierno de Napoleón, acataría la Constitución. Pero a su regreso en 1814, mediante el Manifiesto de los Persas, Fernando VII deroga la Constitución y termina por abolir toda la labor legislativa de las Cortes de Cádiz, lo que supone una vuelta al absolutismo y Antiguo Régimen. Comienza entonces el conocido como Sexenio Absolutista. A pesar de los intentos de Fernando VII, surge una oposición liderada por militares, con numerosos levantamientos como el de Espoz y Mina en 1814, Porlier en 1817 o el Coronel Vidal en 1819, que van articulando una oposición liberal y que culmina con el pronunciamiento de Quiroga y Riego en 1820.

Fernando VII, en un acto de cinismo, redacta este manifiesto, en el que parece acatar la Constitución de 1812 de buen grado. No obstante, la mayoría de la nación asumía que se trataba de una imposición y se ridiculizaba al rey y a los conservadores, con la tonadilla conocida como "Trágala" o "Trágala Perro". En 1820 se inicia el periodo conocido como Trienio Constitucional, pero la inestabilidad política, en parte por el proceso de emancipación americano y a las disputas entre doceañistas y veintenos, a lo que hay que sumar las continuas conspiraciones anticonstitucionales del monarca, que no confía en el sistema liberal. Lo que le llevó a aliarse con la Triple Alianza, que tras el Congreso de Verona de 1822, decidió enviar a España, bajo el mando del Duque de Angulema las tropas conocidas como los "Cien Mil Hijos de San Luis" que acabaron con el constitucionalismo en 1823, iniciando la conocida como "Decada Ominosa" que significó una vuelta al absolutismo y una enorme represión al liberalismo.

CONCLUSIONES: El reinado de Fernando VII, se caracteriza precisamente por la oscilación entre el absolutismo y el liberalismo. En un país acuciado por una enorme crisis económica, una crisis política que está dando lugar a la emancipación de sus colonias de América, a una crisis social donde la burguesía quiere asumir las riendas de la vida política. Todas estas circunstancias, que no hacían sino iniciar un nuevo periodo histórico no fueron bien entendidas por un monarca inmovilista anclado en el absolutismo. No sería sino al final de su reinado, cuando la derogación de la Ley Sálica con la intención de que su hija Isabel accediera al trono, provocaría la reacción ultraconservadora de su hermano Carlos María Isidro, legítimo heredero, que le llevaría a buscar la alianza de los liberales moderados. Será este conflicto dinástico el que ponga fin definitivamente al absolutismo en España y consolide el Régimen Liberal.

2 comentários

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Magnífico comentario, gracias.

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Gracias a ti. Claude. Un saludo.

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