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IDENTIFICACIÓN: Nos encontramos ante un fresco conocido como “Salto del Toro” o “Taurocatapsia”, su ubicación original era el ala Este del Palacio de Cnossos en Creta. Se clasifica como pintura minoica y se data entre el 1500 a. C. y el 1400 a. C. perteneciendo por tanto al periodo  palacial. Su autor es desconocido. Hoy se encuentra en el Museo de Heraklion.

Taurocatapsia Comentario
Salto del Toro o Taurocatapsia, Fresco (h. 1500 a. C.) Museo de Heraclion
DESCRIPCIÓN: Se trata de una pintura figurativa de carácter naturalista. En la escena aparece como figura principal un toro, en una actitud de embestir, después aparecen tres personajes, dos mujeres, una sujetando al toro por los cuernos, y otra detrás del toro con los brazos extendidos, pareciendo esperar a recoger al tercer personaje, un hombre que describe una pirueta por encima del toro. El hombre viste el faldellín típico y tiene el pelo largo, las mujeres visten ataviadas con los trajes tipos y tienen el pecho descubierto, como parece costumbre en Creta. Parece tratarse de un juego lúdico o bien una ceremonia o rito ligado a la religión. La técnica utilizada es el fresco.

ANÁLISIS: La pintura minoica se reconoce como heredera del Arte Egipcio, y es por tanto común reconocer muchos de los elementos de este. Por ejemplo, la utilización de ciertos convencionalismos, por ejemplo la utilización de la Ley de Frontalidad, si bien es cierto, que aquí observamos una evolución, ya que el torso no se presenta de frente, sino de perfil con la característica cintura de avispa, es cierto que el ojo sigue representándose de frente, mientras el resto del cuerpo se presenta de perfil. También hay un hieratismo o falta de expresión claro en los rostros, que no transmiten el enorme esfuerzo de los movimientos realizados, tanto en la figura que sujeta al toro como en el mismo acróbata. Otro de los convencionalismos es la utilización de distintos colores para la representación de los distintos sexos, prefiriéndose la piel clara para las mujeres y la piel más oscura para los hombres. La ausencia de profundidad o espacio pictórico, bien sea natural o arquitectónico es otro de los paralelismos con el Arte Egipcio que también prefiere los fondos planos, así como la utilización de una reducida paleta de colores, el predominio de la línea sobre el color o la utilización de colores planos, sin gradaciones que creen la ilusión de volumen. Sin embargo, a partir de estas premisas, el Arte Minoico tuvo una evolución y un desarrollo con los que adquiere una dimensión y personalidad propia. En este sentido podemos destacar el gran dinamismo que ofrece la escena, se muestra a los personajes en el momento de máxima tensión, el toro en embestida, el acróbata a mitad de su salto, una dama sujetando al toro y la otra esperando al acróbata. Aparece también un gusto por la línea curva que lo separa también del Arte Egipcio, vemos como todos los cuerpos se enmarcan en siluetas sinuosas apartándose de la rigidez egipcia.

FUNCIÓN Y SIGNIFICADO: Podemos decir que este fresco tenía una función decorativa, como tantos otros frescos en el Palacio de Cnossos, pero no podemos dar un significado concreto, puede que se trate de una simple escena costumbrista o de género, o puede que el salto del toro o taurocatapsia se deba a una ceremonia o rito religioso, ya que el toro se consideraba un animal sagrado. En cualquier caso, su simbología trataría de expresar o reproducir la vida presente sin connotaciones trascendentales como en el Arte Egipcio.

COMENTARIO:  La civilización Minoica (3000-1200 a. C.) fue sin duda una de las más prósperas, económica, política y culturalmente que se dieron durante la Edad del Bronce en el Mediterráneo. Su arte, en particular la pintura, es heredera del Arte Egipcio, pero los propios rasgos culturales de la isla de Creta pronto lo hicieron evolucionar hasta adquirir rasgos particulares. Parece claro que una cultura próspera y rica, sin apenas guerras, como demuestra la ausencia de murallas en el Palacio de Cnossos y con una armonía completa con su entorno natural, dio lugar, aun partiendo de los mismos convencionalismos que la pintura egipcia, a una pintura más amable, con más gracia y natural, sin rasgos solemnes y trascendentes, que retrata la vida cotidiana, en lugar de una vida en el más allá. Esta obra sobresale por su enorme dinamismo sobre otras del mismo periodo como “El príncipe de los lirios” o “Los púgiles de Akrotiri”


Parece que hay una evidente influencia de esta pintura en el desarrollo posterior de la pintura griega, que comenzaría su periodo arcaico (ss. VIII-VI a. C.) partiendo de muchos de los rasgos que hemos reconocido en “El salto del Toro” y que conocemos a través de la cerámica que se ha conservado.

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