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IDENTIFICACIÓN: Nos encontramos ante la copia romana de un grupo escultórico conocido como Atenea y Marsías. Se atribuye, a través de distintos textos y monedas a griegas a Mirón. Se realizó hacia el 450 a. C. y se enmarca dentro del Pleno Clasicismo. Hoy, podemos contemplarlo en los Museos Vaticanos. Su estado de conservación no es muy bueno, sobre todo porque a Atenea le falta la cabeza y uno de los brazos y a Marsias ambos brazos. Además faltan elementos como la flauta doble o aulos que conformaría el centro de la composición.

Atenea y Marsías. Copia romana atribuida a Mirón (h. 450 a. C.) Museos Vaticanos

DESCRIPCIÓN: Nos encontramos ante un grupo escultórico figurativo, con un carácter naturalista idealizado. Está formado por dos figuras exentas o de bulto redondo, en actitud de pie, que representan a la diosa Atenea y al fauno Marsias, es posible que en el centro de la composición falte un aulos o flauta doble. La composición se articula formando una "V", a la izquierda, Atenea va vestida con peplo y seguramente con un casco corintio, representando el momento en el que enfadada arroja la flauta doble o aulos al suelo. Marsías a la derecha aparece en una actitud danzante y de perplejidad ante el hallazgo de la flauta.

Atenea y Marsías. Reconstrucción ideal en bronce.
ANÁLISIS FORMAL: Como hemos dicho anteriormente, el grupo pertenece al pleno Clasicismo. La composición elegida por Mirón está sumamente cuidada, las diagonales que dan ese aspecto de "V" entre ambas figuras ayudan a crear movimiento a la composición, que junto con el momento de la escena escogido, a modo de instantánea, no sólo congela el momento de mayor tensión, sino, como ya hiciera con el Discóbolo, permite anticiparnos al paso siguiente del fauno que se dispone a recoger la flauta doble del suelo. 

El fauno, está finamente tallado, con gran detalle de su anatomía que tallada muy plana no deja lugar a juegos de luces y sombras. La suavidad de su piel contrasta con la rugosidad de cabellos y barba en una factura magistral. Su rostro deja adivinar un gesto de asombro o sorpresa al encontrar la flauta en el suelo. Sus brazos, así como sus piernas, se contraponen en diagonales dotando de gran movimiento a la figura y estableciendo múltiples puntos de vista, rompiendo de este modo con la frontalidad.

Atenea, por contra, muestra en su rostro una actitud serena, el conocido como ethos griego, que no muestra las emociones provocadas por su enfado. El resto de la talla, es elegante, con un suave contrapposto que la técnica de paños mojados deja adivinar bajo el peplo. El gesto de lanzar la flauta al suelo es elegante, como también todos los pliegues formados por el peplo que caen con una gracia natural formando un gran equilibrio entre luces y sombras. Se observan varias texturas en la talla, desde el peplo, la piel, el cabello o el casco que conforman una unidad perfecta.

FUNCIÓN Y SIGNIFICADO: El tema de la obra está tomado de Las metamorfosis de Ovidio, exactamente del mito de Apolo y Marsias. Según Ovidio, Atenea inventó la flauta doble o aulos, pero al llegar al Olimpo para mostrarla, muchos dioses comenzaron a burlarse de ella. Sin entender porqué, bajó al bosque y se miró en un lago mientras la tocaba, donde advirtió que se le hinchaban las mejillas y de ahí el origen de la burla. Enfadada arrojó la flauta al suelo y amenazó con deformar el rostro a quien se atreviese a tocarla. En ese momento, apareció el fauno Marsías, que enamorado de las bellas melodías de la flauta, la recogió del suelo y aprendió a tocarla, sin preocuparle que se le deformara el rostro. Apolo, enfadado porque el fauno había retado a una diosa, lo desafió a un duelo musical. Apolo, dios de la música, venció y Marsias fue colgado de un árbol y desollado como castigo. 

Iconográficamente, es posible, que la intención del autor fuese la de diferenciar el arte de la artesanía, así como los artistas de los artesanos. Tratando de encumbrar de esta forma el arte, considerándolo como una expresión sublime de la creatividad humana. El reto a los dioses, ha sido empleado en la iconografía, para distinguir el arte y la artesanía, en múltiples ocasiones, como podemos ver en Las Hilanderas de Velázquez que narra el mito donde Aracne desafía a Atenea a tejer.

COMENTARIO: A mediados del siglo V a. C. se produce una gran transformación en la política, en la economía y en la sociedad ateniense, llegando con el gobierno de Pericles a su máximo esplendor. Esta transformación también tendrá reflejo en el arte, dónde los artistas, a través del uso de la razón, especialmente de las matemáticas y los conceptos de armonía y proporción, andarán en busca de una belleza ideal. Esta circunstancia la podemos observar en Atenea y Marsías con unos cuerpos bellamente proporcionados, y en una composición armoniosa y llena de movimiento que rompe con la rigidez y el hieratismo de la etapa anterior. De este momento destacan obras como el Discóbolo, también de Mirón o el Doríforo de Policleto, como paradigmas de este momento artístico.

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