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IDENTIFICACIÓN: Nos encontramos ante las ruinas de un edificio civil construido durante el Imperio Romano. Se trata de las Termas de Caracalla, unos baños públicos construidos entre el 212 y 217 d. C. Bajo el gobierno del emperador Caracalla.

DESCRIPCIÓN y ANÁLISIS: Si atendemos a la planta del conjunto arquitectónico, observamos en primer lugar un recinto amurallado con forma rectangular. La entrada al recinto (6) daría acceso a un espacio ajardinado que rodea a los edificios de las termas propiamente dichos. En el lado opuesto encontramos una gran exedra semicircular (7) formada por el muro y que tendría la función de auditorio para representaciones teatrales o musicales. El edificio de las termas está formado por varias estancias divididas por muros entre las que podemos destacar la piscina (4) o natatio, el frigidarium (3), que estaría formado por baños de agua fría, a continuación pasaríamos al tepidarium (2) o baños de aguas templadas, pasando finalmente al caldarium (1) o baños de aguas calientes. Tanto el tepidarium como el caldarium estaban construidos sobre calderas que ayudaban a regular la temperatura de las aguas. Por último destacan dos estancias, las palestras (5) o gimnasios. Además de estas estancias era habitual que las termas tuviesen otras estancias como bibliotecas, pinacotecas, vestuarios (apodyterium) o salas de conferencias.

Planta de las Termas de Caracalla

Si observamos la perspectiva axionométrica que representa una reconstrucción ideal del edificio, podemos observar entre los elementos sustentantes, gruesos muros así como grandes pilares y columnas. También observamos los elementos sustentados, para los que se proponen diversas soluciones así podríamos encontrar espacios abovedados cubiertos con tejados a dos aguas como es el caso del frigidarium o tepidarium, espacios descubiertos como las palestras y espacios cubiertos con cúpula, seguramente el caldarium que es la zona más importante de las termas. Los espacios estarían iluminados a través de la apertura de grandes vanos en la zona alta de los muros, posiblemente de forma semicircular partidas en tres partes a través de dos montantes, conocidas como ventanas termales. En cuanto a la decoración, destacaban los mosaicos del suelo de carácter geométrico y algunas obras escultóricas como el Toro Farnesio o el Hércules Farnesio, ambos en el Museo Arqueológico de Nápoles.

Reconstrucción ideal de las termas de Caracalla

FUNCIÓN Y SIGNIFICADO: Las termas romanas constituyeron uno de los edificios públicos más importantes de las ciudades romanas. En ellas no sólo se atendía a la higiene y limpieza corporal, sino que fueron unos importantes lugares de reunión donde tenía lugar gran parte de la vida social y del ocio en la ciudad. Las termas de Caracalla fueron destruidas en el 847 por un terremoto aunque estuvieron inutilizadas desde el 537, poco después de la caída del Imperio Romano. Hoy en día constituyen uno de los grandes reclamos turísticos de la ciudad de Roma, siendo las ruinas de termas romanas más grandes conservadas. Si bien, las termas de Diocleciano fueron más grandes, se estado de conservación es mucho peor que el de las termas de Caracalla.

Además las dimensiones colosales, que superan la medida del hombre de la arquitectura griega, tenían una función propagandística que pretendía reafirmar una imagen de grandeza y poderío del Imperio Romano.


Termas de Caracalla. Reconstrucción ideal.

COMENTARIO: Aunque podemos considerar a la arquitectura romana como heredera de la arquitectura griega y etrusca, debemos decir que no se limitó a copiar las formas precedentes sino que reinterpretó el lenguaje arquitectónico añadiendo algunas innovaciones, en particular podemos destacar la aportación de nuevas técnicas constructivas que la acercan más a la ingeniería, además de introducir una gran variedad de tipologías acordes con una mayor complejidad del mundo romano, como el circo, el anfiteatro, la basílica o el acueducto.

En este sentido cabe hablar de una mayor solidez constructiva o firmitas, debido al empleo de nuevos materiales como el ladrillo, a menudo revestido con materiales más ricos, pero sobre todo, por el hormigón, una combinación de cal, arena y materiales aglomerantes diversos, que constituye la gran aportación de la arquitectura romana y que ha permitido que se conserven muchos de los edificios después de dos mil años de construcción. El hormigón no sólo permitió dotar de una solidez pétrea a los edificios, sino que además, permitía construir una gran variedad de formas como bóvedas y cúpulas, con unas dimensiones colosales, que podemos observar en el Panteón de Agripa, en el Coliseo o en estas Termas de Caracalla. 

La firmitas o solidez de la arquitectura romana se basó, en el empleo de arcos de medio punto y bóvedas, que superaba el lenguaje arquitrabado de la arquitectura griega y dando lugar a un nuevo lenguaje arquitectónico donde forma y estructura quedaban unidos. 

También cabe decir, que se continuó trabajando en el sistema arquitrabado y utilizando la piedra a la manera griega como podemos observar en algunos templos como la Maison Carreé.

Termas de Caracalla. Estado actual.

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